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Muchos dicen que la depresión viene y no siempre tiene por qué tener un motivo. Yo no estoy de acuerdo con eso, siempre existe una causa que la provoca, lo que ocurre es que muchas veces el estado en el que estamos, no nos deja ver el motivo ni la razón.
Si te reconoces estar mal por esta enfermedad, que puede llegar a ser muy grave, existen los psiquiatras y los psicólogos que te ayudan mucho, si en realidad quieres salir de ella.
Los psicólogo/as ayudan todavía más que los psiquiatras, porque ellos consiguen sin que te des cuenta, sacar todo lo que llevas en tu interior con mucha profesionalidad.
No solamente te escucha todo lo que tú quieras, también te habla de manera que acabas descubriendo, lo que te hace vivir sin sentido y a veces con ganas de quitarte la vida.
La depresión conlleva unos síntomas muy concretos, similares en general con todas las personas. Normalmente afecta más, a aquellos seres humanos que tienen mayor sensibilidad que el resto de la gente, aunque nadie está exenta de ella.
Hay quien lo tiene todo en la vida y me refiero a bienes materiales, pero acaba suicidándose ¿por qué?, probablemente porque nada le llena, porque busca algo que no encuentra, porque a pesar de tener familia lo que necesita, es un amor que nadie le sabe dar.
Otros por el contrario llevan arrastrando desde su más tierna infancia, la marca de la mala suerte, la carencia afectiva, los desprecios, las burlas, la baja autoestima y nunca consigue encontrar un poco de felicidad. Este tipo de personas tienen un trastorno distímico, que les acompaña durante toda su existencia.
El trastorno distímico es una depresión crónica, que en un momento dado se puede hacer muy severa y no levantar la cabeza jamás.
El psiquiatra es el encargado de hacer que los síntomas que produce la depresión, sean más llevaderos, la horrible ansiedad, las crisis de pánico, las pesadillas, comer o no comer, el aislamiento, el miedo a los demás,
la falta de comprensión, no sentirse querido, la angustia, el nudo en el estómago, carecer de ilusión alguna y encima darse cuenta, de que a nadie le gusta tratar con un depresivo.
Yo padezco de esta enfermedad desde hace muchísimos años, pero como ahora, no la he tenido nunca, no consigo ver luz por ninguna parte, me ha surgido un problema muy grave y me siento indefensa para moverme por mi incapacidad, sé que algún día estaré mejor y otro peor, pero la llevaré conmigo siempre.
Me pregunto sin parar ¿por qué soy tan desgraciada y todo me sale mal?, la verdad es que no tengo la respuesta. Muchas veces pienso que soy de otro planeta, una persona que está condenada a sentir demasiado en su corazón y a ser maltratado en cuanto se dan cuenta de que sabe querer y confiar en los demás. Por mucho que lo intento y me lo propongo, no consigo que se me haga duro, quizá sea porque es tierno y no sabe odiar ni guardar rencores, solamente huyo de los que me hacen mal, pero no les deseo la misma moneda.
No eres tú sola la que se siente así, sino que hay muchísima gente que le ha pasado o le pasa lo mismo; la vida da bofetadas y confiamos en quien no debemos. Mucho ánimo desde lo más profundo de mi corazón.
ResponderEliminarMarisa Damasco